Substack cuando el proyecto es un boletín con techo bajo de entrada
Substack encaja con quien quiere empezar a emitir esta semana sin contratar nada: la publicación no cuesta, la lista puede crecer sin mover una cuota y la posibilidad de cobrar a lectores está dentro del mismo producto, con un 10 % de participación sobre los ingresos de pago más las comisiones de la tarjeta. También encaja con quien busca lectores que aún no conoce, porque la red de la plataforma funciona como escaparate mientras tu propio canal de captación arranca.
A cambio, aceptas de antemano tres condiciones: los correos salen desde una dirección bajo substack.com, el dominio propio de la web cuesta 50 $ una vez y la exportación de la lista no incluye nombres. Si tu proyecto puede vivir con esas condiciones —o si aún no sabes si va a cobrar—, es el camino con menos fricción financiera del par.